El ICS pide a la OMI que allane el camino para la entrada en vigor de los nuevos límites de azufre

12/02/2018 CdS

Los nuevos límites de azufre para el combustible marítimo que entrarán en vigor en 2020 constituirán el cambio regulatorio más importante de la década, con importantes consecuencias en los costes del transporte.

Sin embargo, no será el único asunto del que tendrán que preocuparse en el sector, que está avanzando hacia un entorno multicombustible que culminará en 2030 con la llegada de nuevos carburantes que generen cero emisiones de CO2, comercialmente viables y de aplicación global.

Esta es la idea que se ha transmitido desde la Cámara Internacional del Transporte Marítimo, ICS, en un encuentro celebrado en Londres, donde se ha instado a la Organización Marítima Internacional a resolver en su próximo encuentro en el mes de mayo algunos problemas previos a la implementación de la nueva normativa.

Entre ellos, las incompatibilidades asociadas a las nuevas mezclas para el combustible, así como la gran incertidumbre generada sobre la disponibilidad de combustibles que sean compatibles en todos los puertos del mundo, un asunto que amenaza la viabilidad de los intercambios comerciales.

Mientras los proveedores deben proporcionar suficientes cantidades de combustibles seguros y bajos en azufre, los propietarios de buques deben preparar urgentemente sus planes para la implementación de los mismos en el año 2020.

Para ello, cuentan con una plantilla elaborada por la OMI y una guía del ICS, que serán fundamentales para reducir las posibilidades de encontrarse dificultades en los controles portuarios.

Reducción de gases de efecto invernadero
En lo que se refiere a los ambiciosos objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero acordados por la Organización Marítima Internacional en 2018, que incluyen una disminución del 40% para 2030 y del 50% en 2050, se han reclamado medidas a corto plazo para poder cumplir con lo exigido.

Entre ellas, se encuentran los ajustes en el Índice de Eficiencia Energética para los buques de nueva construcción, que exigen que los construidos en el año 2025 sean un 30% más eficientes que los anteriores a 2013, además de las propuestas para que se lleven a cabo auditorías externas que evalúen los planes de gestión de los buques.

Estas medidas serán fundamentales para lograr la disminución prevista para el año 2023, que se sumará al 8% alcanzado desde 2008. No obstante, lo más importante sería ir avanzando en las medidas a largo plazo, que son las que realmente contribuirán a la descarbonización del transporte marítimo.

Desde el ICS, sostienen que la industria no podrá alcanzar los objetivos de 2050 utilizando combustibles fósiles. Se requerirá una gran inversión a lo largo de la próxima década para investigar y desarrollar nuevos sistemas de propulsión de cero emisiones y otras tecnologías que puedan aplicarse de inmediato en las grandes rutas marítimas.

 

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