Para los cargadores, los transportistas quieren obtener concesiones sin contraprestaciones

13/03/2019 CdS

Si hace unos días fue Aecoc la que quiso llamar la atención sobre el abismo que separa a los transportistas de sus clientes a la hora de negociar la introducción de los vehículos de 44 toneladas en las carreteras españolas, esta misma semana ha sido Aeutransmer la que también ha evidenciado una situación de parálisis total.

Según el presidente de la asociación, Carlos Castán, Aeutransmer está “bastante decepcionada con el balance de las conversaciones con los transportistas”, ya que, a su juicio, en el marco de una negociación es imposible “intentar llegar a un acuerdo en el que los transportistas quieren obtener concesiones, cuando, de hecho, ellos no acceden a ninguna petición”.

Esto parece más una posición de fuerza más que un planteamiento negociador “con una voluntad real de acuerdo”, máxime cuando, como plantea Castán, incluso habían propuesto limitaciones a la introducción de las 44 toneladas a través de autorizaciones especiales de tráfico.

Respecto a la posibilidad de retomar las negociaciones, Castán concluye que “si nos sentamos es para llegar a algo, no para firmar una hoja que responde a las demandas de una de las partes. Para eso ya se están sentando ellos con la Administración“.

La DGT sigue autorizando ensayos con nuevas composiciones
Al mismo tiempo, la Dirección General de Tráfico lleva autorizando durante los últimos meses, diferentes ensayos controlados con diferentes configuraciones vehiculares, a petición de los fabricantes y de algunas empresas, una vez se ha normalizado definitivamente la circulación de los megacamiones por las vías de alta capacidad españolas, tras su introducción en 2016.

Con esto, Tráfico busca obtener un conocimiento del impacto de estos vehículos sobre la propia infraestructura, los trayectos en los que circulan y la seguridad vial, con la vista puesta en elaborar, llegado el caso y siempre que se cuente con el visto bueno político, una regulación que aborde el uso de vehículos de transporte más largos y pesados de manera adecuada.

En este sentido, la DGT intentaría armonizar las posibilidades técnicas existentes con el respeto a la normativa de transporte, con el fin de reducir el impacto que supondría la introducción de estos vehículos en el mercado español de transporte.

 

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