La Renfe Mercancías francesa en situación crítica

12/07/2019 REVISTA LOGÍSTICA TRANSPORTE Y ALMACENAJE

Años de déficits continuos, pérdidas acumuladas y ninguna reforma han dejado a la empresa pública francesa de carga ferroviaria en una situación delicada. Al lado de ella la nuestra parece a años luz. Lo malo para la francesa es que se le acaba el tiempo y acumula una deuda astronómica.


La actividad de transporte de mercancías de la empresa pública francesa Fret SNCF es deficitaria, pero a principios de junio, la dirección presentó a los representantes de los trabajadores las condiciones de su transformación en una filial del grupo ferroviario, decidida en 2018 en el marco de la reforma ferroviaria. A pesar de los recortes de plantilla previstos, ya no hay que descartar una liquidación directa a largo plazo.

Para sobrevivir, Fret SNCF debe superar dos grandes dificultades. La primera es su nuevo estatuto de sociedad anónima simplificada (SAS) a partir del 1 de enero de 2020, momento en el que tendrá que poner fin a las pérdidas operativas recurrentes. Estas, agravadas por la huelga contra la reforma ferroviaria, alcanzaron los 172 millones el año pasado.

La nueva organización tiene previsto reducir el número de puestos de trabajo de los 6.300 actuales a 4.500 a finales de 2023, en consonancia con las medidas aplicadas en los últimos diez años para reducir la plantilla. A pesar de la aportación de 170 millones de euros de fondos propios, la nueva empresa corre el riesgo de ver reducidos sus recursos a cero en caso de pérdidas persistentes, lo que constituye la segunda dificultad a la que se enfrenta. Una recapitalización sería entonces extremadamente complicada, si no imposible, de conseguir, ya que requeriría la aprobación de Bruselas.

Así, Fret SNCF ha acumulado una deuda enorme, que se ha aumentado hasta los 3.000 millones de euros en 10 años y debería alcanzar los 5.220 millones de euros este año. En el momento de la escisión, estas deudas de 5 200 millones deberían haberse transferido a la sociedad matriz SNCF. La Comisión no se pronunció sobre la operación, ya que, en primer lugar, quiere tratar la denuncia de ayuda ilegal. Mientras tanto, el grupo ferroviario llevará a cabo un complicado ejercicio contable, con las cuentas de la filial, por una parte, y a nivel del holding principal, las de una «unidad de negocio» de transporte de mercancías, a las que se añadirán la deuda y los costes financieros que genera.

Si la Comisión finalmente no acepta la recapitalización, Fret SNCF se vería obligada a devolver los 5 200 millones a su sociedad matriz y, de no poder hacerlo, se declararía en quiebra. En este caso, el mejor activo de la empresa sigue siendo la dimensión medioambiental de su actividad, dado que, si Fret SNCF se declarara en quiebra, entre el 30% y el 50% de los volúmenes transportados pasarían inmediatamente a la carretera, algo que Bruselas probablemente querrá evitar. 

Existe una solución intermedia: considerar que la sociedad del futuro es un nuevo actor, que no es responsable de los errores del pasado. En el caso de Fret SNCF, esto supondría un descenso muy significativo de su volumen de negocios y de su plantilla.



 

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