El gran fraude de los contenedores chinos en los puertos españoles

21/01/2020 EL PAÍS

Avenvol Logistics S. L. es formalmente una microempresa con tres trabajadores y una facturación de 677.259 euros. Sería un importador asiático más de no ser por un detalle: su presunta participación en un colosal fraude tributario. Su secreto para eludir millones radica en Coslada (Madrid). Allí tiene su sede Aduanas Senalar, una firma administrada por el agente de aduanas Julio Seseña, que diseñó un tinglado societario internacional que defraudó 105,2 millones entre 2011 y 2014. Seis importadores asiáticos en España —Avenvol era el mayor de ellos— recurrieron a este esquema para colar sus contenedores y burlar las garras de Hacienda, según un escrito de la Fiscalía Anticorrupción al que ha tenido acceso EL PAÍS.

El fraude de Aduanas Senalar y sus seis clientes —de más de 100 millones de euros— está entre los mayores de este tipo destapados en la última década.

La trama cobraba 4.950 euros a los chinos por contenedor y permitía que se ahorraran hasta un 90% en impuestos

Julio Seseña tejió una madeja mercantil internacional ficticia por donde circularon 2.558 contenedores procedentes de China entre 2011 y 2014. Su red introducía los productos en España y Europa a través de los puertos de Valencia, Algeciras y Róterdam. La Agencia Tributaria ha lanzado en la última década varias operaciones contra distribuidores chinos en España. La más relevante fue la operación Juguetes, que en 2014 destapó un fraude en la importación y comercialización de mercancías de más de 100 millones.

La actividad de Avenvol Logistics sirve como botón de muestra de esta trama. El mayor cliente de Aduanas Senalar se dedica a importar contenedores de China rebosantes de electrónica, juguetes, ropa, zapatos y alimentos. Parte de su mercancía acaba en los almacenes del polígono Cobo Calleja de Fuenlabrada (Madrid), una laberíntica ciudad low cost de 162 hectáreas que emplea a 10.000 asiáticos y nutre a los 16.000 bazares chinos de España. Pero las magnitudes reales de esta compañía controlada por el asiático Bai Jie difieren de las cifras de su contabilidad. Anticorrupción le atribuye un fraude de IVA y aranceles entre 2011 y 2014 de 25,6 millones de euros. EL PAÍS intentó sin éxito recabar las versiones de Seseña y de su principal cliente, Bai Jie.

La estructura de elusión fiscal permitió a importadores asiáticos radicados en España ahorrarse hasta un 90 % en los impuestos de derechos de aduanas e IVA (a la importación e interno). La treta consistía en declarar a las autoridades un valor de la mercancía menor al transportado e introducir más productos asiáticos de los notificados a la Administración.

La red pasa por ser una de las principales organizaciones españolas de fraude de IVA y aranceles

La organización lograba cometer el fraude manipulando el IVA de las facturas, como recogen los correos electrónicos que Aduanas Senalar enviaba a sus clientes, según los investigadores.

Los importadores chinos pagaban a Seseña una tarifa plana de 4.950 euros por contenedor. El dinero se abonaba en efectivo para esquivar los controles de Hacienda. Como contrapartida, el agente de aduanas —un puesto para el que es necesario una habilitación por parte del fisco— permitía a los asiáticos permanecer invisibles ante la Agencia Tributaria, ya que la mercancía era importada oficialmente por Aduanas Senalar. Para ejecutar el engaño, la firma del agente de aduanas disponía de una doble contabilidad.

La Fiscalía atribuye a Aduanas Senalar un fraude del IVA y aranceles de 52,6 millones entre 2011 y 2014. El último año que presentó sus cuentas al registro mercantil, 2013, esta empresa con ocho empleados declaró unas ventas de 7,3 millones. Sumado al de los seis mayoristas, el fraude total supera 105 millones.

Contratar al agente de aduanas Seseña salía muy rentable para los mayoristas chinos. Sus manejos permitieron a uno de sus clientes declarar ante la administración un valor de 673.015 euros por los 87 contenedores que recibió en 2014. El monto real de la mercancía superaba los nueve millones. Anticorrupción define así el papel de Seseña en el esquema evasor. “Es el verdadero organizador y director de toda esta trama defraudadora y la persona que va introduciendo mercancías en el territorio aduanero comunitario destinadas a un mercado mayorista conformado por empresas de ciudadanos de nacionalidad china”, según un documento de 93 páginas fechado el pasado 27 de diciembre.

Otro de los importadores, un mayorista asiático de calzado, pidió a Seseña que sus productos low cost se descargaran en Holanda y fueran transportados en camiones a su punto de venta, el polígono Carrús de Elche (Alicante), según las pesquisas de esta exhaustiva investigación coordinada por el fiscal José Grinda.

Mecanismo evasor

Seseña levantó su entramado mercantil internacional tras verse acechado por los controles aduaneros en España a sus contenedores en 2012. Fue entonces cuando constituyó las firmas holandesas Last Concept Trading, BV, World Trading Transport o Transport and Customs Trading.

La red fue puliendo su mecanismo evasor después de recibir varios sobresaltos en España. Así, uno de los seis mayoristas asiáticos pidió a Seseña utilizar su esquema societario en Malta, Reino Unido, Holanda y Portugal después de que las autoridades españolas sospecharan que el volumen de su mercancía importada en 2013 era mucho mayor al declarado. Otro de los miembros de la organización había intentado colar 149.000 euros en efectivo por el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

La operación contra el agente de aduanas Seseña pasa por ser uno de los principales golpes al fraude fiscal en Europa perpetrado por una empresa española. Fuentes próximas a las pesquisas destacan el “impresionante trabajo” del Servicio de Vigilancia Aduanera y de la Dirección de Aduanas, que depende de la Agencia Tributaria.

La Fiscalía Anticorrupción ha pedido al Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional la imputación de Seseña, de otras 36 personas y de ocho empresas por pertenecer a esta red que está detrás de un multimillonario fraude internacional. El ministerio público atribuye a los implicados los delitos de blanqueo, contrabando, falsificación de facturas y fraude organizado (fiscal y contra la Unión Europea).

UNA MADEJA SOCIETARIA INTERNACIONAL

La madeja societaria concebida por Julio Seseña se extendió por Portugal, Italia, Francia, los Países Bajos, Alemania y Hungría. La organización también pilotó mercantiles supuestamente instrumentales —sin actividad— dedicadas a la venta de calzado, juguetes o ropa en Sevilla, Toledo, Getafe y Paracuellos del Jarama (Madrid). Al frente de estas empresas, Seseña colocaba a testaferros a los que pagaba hasta un 3% del valor real de la mercancía que movían.

La estructura contemplaba también una flota de transportistas que entregaba los contenedores a sus verdaderos propietarios, los seis importadores asiáticos radicados en España. Y transitarios que gestionaban la introducción de la mercancía en el país.

Además, el fiscal coordinador de la investigación ha solicitado al juez que dicte tres órdenes de busca y captura internacionales para que declaren en calidad de investigados tres miembros de esta organización de origen asiático que no han podido ser localizados.

 

 

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